EDUCACION CANINA
    
E D U C A C I Ó N   C A N I N A    
 
 
 
  

Como resultado de los avances en medicina y nutrición veterinaria , la esperanza de vida de nuestros animales ha incrementado mucho. El envejecimiento no es una enfermedad en sí mismo, pero los cambios inevitables de los procesos biológicos provocan una disminución de las habilidades de los animales para hacer frente a los estresantes internos y externos. Los perros de edad avanzada pueden tener dificultades para reconocer a las personas o sitios conocidos, cambiar el modo de interaccionar con los propietarios o dormir más durante el día y menos por la noche. Además, en muchas ocasiones, el envejecimiento se complica con enfermedades orgánicas. Os presentamos algunos consejos para hacer frente a esta etapa.

El envejecimiento puede definirse como el deterioro progresivo de los sistemas corporales que reduce la capacidad del organismo para mantener el equilibrio con su medio interno y el entorno. En general, se considera a un animal “geriátrico” o “senior” cuando supera los ocho años de edad. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que algunos factores como la especie, la raza, el tamaño, la nutrición o el manejo diario, influyen en el proceso de envejecimiento.

En general, los animales geriátricos son susceptibles de manifestar los mismos problemas de conducta que los animales más jóvenes, además de poder manifestar problemas relacionados con el envejecimiento cerebral. El Síndrome de Disfunción Cognitiva (SDC) se refiere a las alteraciones de conducta que aparecen en algunos perros de edad avanzada como consecuencia de la degeneración del sistema nervioso central y que no se pueden atribuir a ninguna otra patología. Es importante recordar que no todos los animales de más de ocho años con problemas de conducta padecen el SDC. Algunos autores comparan el SDC con la enfermedad de Alzheimer, no sólo por la similitud de sus síntomas, sino que además, algunos de los procesos degenerativos responsables de ambas patologías parecen ser equivalentes. Los cambios de comportamiento asociados al SDC pueden clasificarse en cuatro grandes categorías: desorientación, cambios en las relaciones sociales y con el entorno, cambios en el ciclo del sueño y, por último, cambios en los hábitos de micción y defecación.

Independientemente de si nuestro perro muestra problemas de conducta o no, adoptar una serie de hábitos determinados puede facilitarle el día a día. Es aconsejable mantener una rutina estable para que exista la máxima predicción en las actividades diarias. Por otro lado, se debería evitar realizar cambios en el mobiliario o en la distribución de casa: los perros de edad avanzada suelen tener problemas de visión, pero suelen manejarse bastante bien si no les ponemos obstáculos inesperados.

Si queremos premiarle por cualquier tarea que haya realizado correctamente, debemos utilizar premios que le resulten especialmente valiosos. Para un perro, el juego puede ser el mejor premio, mientras que para otros puede serlo la comida o una caricia.

La introducción de determinados tipos de juegos resulta una forma sencilla y muy entretenida de estimular mentalmente a nuestro perro y aumentar así sus interacciones sociales:

·       Realizar varias excursiones cortas cada día, para mantener su interés por el entorno.

·       Introducir juegos de busca-y-encuentra, escondiendo premios por casa, que él pueda encontrar fácilmente.


La nutrición también juega un papel importante a la hora de intentar reducir el progreso de los cambios relacionados con la edad.
Existen piensos específicos en el mercado con diferentes sustancias antioxidantes y protectoras de las membranas celulares (como las vitaminas E y C, la L-carnitina , ácidos grasos §Ù-3 y el ácido α-lipóico) que parecen reducir los síntomas del envejecimiento.

Además de las dietas específicas, existen diferentes complementos alimenticios antioxidantes diseñados con el mismo objetivo. Se cree que la suplementación con estas sustancias previene el desarrollo de las neuropatologías relacionadas con la edad y la recuperación de las neuronas.

En determinados casos estos consejos no son suficientes y la magnitud del problema requiere la intervención de un veterinario especialista en comportamiento. Actualmente existen tratamientos tanto para evitar la progresión del Síndrome de Disfunción Cognitiva como para solucionar otros problemas de comportamiento: no dude en consultar con su veterinario cualquier duda que se le plantee.

Ester Fernàndez Sagués-copyright, COVB número 3786

 
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