EDUCACION CANINA
    
E D U C A C I Ó N   C A N I N A    
 
 
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I - EL LENGUAJE DE NUESTRAS MASCOTAS.

 

 

Para entender el comportamiento de cualquier especie, y en concreto de los que viven con nosotros, es necesario conocer su lenguaje. Este lenguaje en perros y gatos es oral, corporal (incluyendo la mímica facial), olfativo e incluso por medio de feromonas.

 

Centrándonos en el lenguaje corporal  diremos que es más complejo cuanto más útil le es al animal para sobrevivir, así se favorece evolutivamente. Y por tanto es más rico en aquellas especies que son más sociales y más pobre en las que llevan vida solitaria la mayor parte del tiempo.

 

En el caso del perro al comparar perro y lobo (2 especies muy sociales) con otro cánido como el zorro, se observa que este último tiene unos gestos faciales mucho más pobres que el  perro y el lobo, ya que no necesita comunicarse demasiado con los de su especie, y le bastaría, en muchas ocasiones, con emitir un gruñido para echar a un extraño de su territorio.

 

Sin embargo los perros tienen mucho lenguaje corporal ya que viven en grupo, y lo necesitan para comunicarse. Emplean para ello su postura corporal, orejas, cola, gestos faciales...y este lenguaje lo emplean constantemente con nosotros.

 

El gato , por el contrario tiene un lenguaje más pobre que el perro, ya que a pesar de vivir en grupo cuando las condiciones lo requieren y de que hemos seleccionado a los de carácter más  amistoso su lenguaje no ha evolucionado tanto, no cazan en grupo...en definitiva son menos sociales y no lo necesitan tanto. Al igual que los perros lo emplean también con nosotros.

 

Debemos interesarnos por el lenguaje que emplea cada animal con el que nos queramos relacionar, esto facilitará nuestra relación con ellos,o si simplemente queremos  entenderlos.

 

 

II - LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN TEMPRANA  DEL CACHORRO.

 

 

 

Antes de decidirnos a tener un perro debemos saber que es necesario proporcionarle unos cuidados más allá de darle de comer y sacarlo a pasear. Para tener una buena relación con nuestro perro, y poder disfrutar de él, en cuanto llegue a casa debemos marcar unas normas para una correcta convivencia.

 

La educación del cachorro comienza incluso antes de que lo tengamos en casa, a la sexta semana su madre comienza a enseñarle a  morder sin fuerza, entre la sexta y la séptima comienza a elegir su sitio preferido para hacer sus necesidades, etc. Es por ello comprensible que no debemos esperar a que crezca para comenzar su educación; eso sí, ésta debe basarse en recompensas.

 

Existen numerosos estudios que concluyen que con un adiestramiento básico se reduce la aparición de problemas de comportamiento (agresividad, destructividad, etc). Estos problemas son una de las principales causas de abandono y solicitud de eutanasia por parte de los dueños, por ello lo mejor es que no esperar a que aparezcan, y comenzar cuanto antes a aplicar algunas pautas.

En cuanto a su posterior comportamiento ante nuevos estímulos (niños, ruidos, otros perros...) existe un período crítico en el que el cachorro ha de tener contactos agradables con la mayor cantidad de estos estímulos posible para luego comportarse correctamente ante ellos. Dicho período, si bien no es totalmente irreversible,  fuera de él es difícil conseguir un perro bien socializado. Para prevenir estos problemas existen las llamadas clases de socialización de cachorros.

 

Si tras tener en cuenta estos consejos  hemos decidido que podemos y queremos  ocuparnos de él como se merece, ¡enhorabuena, y a disfrutar de nuestro amigo!

 

 

III - TRAS LAS VACACIONES.

El perro es un animal muy social que “no viene preparado” para tolerar estar lejos de su grupo durante mucho tiempo. Por eso si no nos hemos encargado de prepararlo para ello pueden aparecer los problemas como el hiperapego o ansiedades por separación.

Debemos enseñarle al perro a quedarse solo y a tener cierta independencia de nosotros aún cuando estamos en casa.

Ahora que falta poco para regresar de las vacaciones , y volver al horario habitual, es importante tener en cuenta que pasaremos de poder dedicarle más atención a nuestro perro y pasar mucho tiempo al día con él, a que tenga que pasar solo varias horas al día.

Podemos combatir las posibles consecuencias de estos cambios bruscos. Estas  serán más acusadas  si hemos aprovechado para adoptar un cachorrito en vacaciones y le hemos colmado de atenciones desde su llegada a casa.

 

Estos ejercicios consisten en que el perro se entretenga con juguetes o simplemente descanse sin necesidad de vernos constantemente y que no pueda, siempre que quiera, acceder a nosotros ni obtener  nuestra atención.

 

Para ello parte del proceso implica ignorar al animal, aunque cueste al principio, cuando reclame nuestra atención y hacer lo mismo si nos saluda excesivamente y muy nervioso al encontrarnos con él.

 

Otros problemas que pueden aparecer son los derivados de una falta de rutina, es decir, los cambios en los horarios. Lo ideal es que los horarios de nuestros perros sean en vacaciones lo más parecido a los de resto del año ya que son animales de rutinas, y la mayoría de los perros llevan mal estos cambios. No saber lo que va a suceder los produce estrés, que desemboca normalmente en problemas de comportamiento.

 

 IV EL JUEGO.

El perro nace muy diferente a como será de adulto. Depende totalmente de los cuidados de su madre; alimentarse, trasladarse, no puede ver ni oír...

 

Que su aspecto cambie tanto desde que nace hasta que se hace adulto puede hacernos creer que solamente tendrá comportamientos infantiles y necesitará jugar mientras es cachorro, pero no es así; el perro mantiene parte de su comportamiento infantil cuando se hace adulto, esa es una de las características que lo hace más manejable que su antepasado el lobo. Es una consecuencia de la domesticación y de haber seleccionado los individuos con características infantiles o juveniles. En el caso de algunas razas como las nórdicas (husky, alaska malamute...)este comportamiento infantil (llamado neoténico) es menor, y por lo tanto su manejo es algo más complicado, ya que son menos dependientes.

 

El juego es una parte muy importante para el correcto desarrollo del perro: cuando es cachorro, para que de mayor sea más diestro socialmente  y de adulto, como válvula de escape y también para aumentar el vínculo entre los miembros del grupo al que pertenece, ya sean humanos o caninos.

 

Los juegos son básicamente reproducciones de peleas o de las distintas secuencias de caza, pero exageradas y sin el fin original;  perseguir, coger juguetes en movimiento, llevárselos para morderlo...

 

Además de los juegos propiamente dichos podemos jugar con nuestro perro a enseñarle trucos  a buscar cosas...

 

Existen también los llamados juguetes interactivos en los que el animal ha de encontrar la manera de sacar la comida. Son muy beneficiosos para satisfacer parte de la conducta exploratoria de nuestro perro, además de tener otras ventajas, pero no debemos olvidar que aunque empleemos estos juguetes debemos dedicar tiempo a jugar con nuestro perro y a sacarlo a pasear para que explore y se relacione con otros perros y personas.

 

 

Rita Campos.

Veterinaria etóloga y educadora canina. BON-GOS.

 
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